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Diez claves sobre la radiación UV y el COVID-19

Diez claves sobre la radiación UV y el COVID-19
Radiación UV y COVID-19Kevin W. Houser

10 puntos clave para comprender el potencial de la radiación UV.

La radiación ultravioleta ha despertado interés por su potencial uso para frenar la pandemia de COVID-19. Kevin W. Houser de la Universidad de Oregon tomó el reporte publicado por el Comité de Fotobiología del IES y extrajo diez puntos clave para comprender el potencial y limitaciones de la radiación UV.

1. El espectro de radiación ultravioleta se divide en tres bandas de acuerdo a su longitud de onda: La onda de la radiación UV-A tiene una longitud de entre 400 a 315 nanómetros (nm), la UV-B de 315 a 280 nm y la UV-C de 280 a 100 nm. Está última ha probado ser la más efectiva para desinfectar aire y superficies. 

2. La radiación UV-C rompe los enlaces de la secuencia de ARN del virus SARS-CoV-2, lo que le imposibilita replicarse.

3. La luz del sol que llega a la tierra no contiene radiación UV-C. La radiación UV-B puede inactivar el virus en un 99.9%, pero es necesario que el virus estuviese expuesto por lo menos durante una hora a la luz directa del sol. Sin embargo, el virus permanece activo dentro del organismo, en pequeñas gotas o en superficies aun cuando esté expuesto a la intensa luz solar.

4. La radiación UV es dañina para virus y bacterias, como también lo es para la piel y ojos humanos. No debe ser usada para desinfectar manos u otras partes del cuerpo, y se debe evitar la exposición con piel y ojos.

5. Hasta el momento, no se ha encontrado que las fuentes que producen radiación UV-A, incluyendo luces negras y trampas de insectos, sean dañinas para personas ni para el virus SARS-Cov-2.

Houser concluye que cuando la luz UV-C es propiamente utilizada puede disminuir la propagación del COVID-19, incluyendo la esterilización del equipo de protección personal y enfatiza en que también es peligrosa cuando es usada en espacios residenciales.

6. El porcentaje de desactivación viral por radiación UV-C es medido en pasos logarítmicos. Un paso corresponde al 90% de inactivación, 2 pasos al 99%, 3 pasos al 99.9% y así sucesivamente. La reducción para cada paso logarítmico requiere el doble de la dosis de la radiación UV-C.

7. Para igualar el mismo grado de inactivación viral, se puede balancear entre la intensidad y duración de la exposición. Por ejemplo, si la intensidad es del doble, el tiempo se reduce a la mitad.

8. La gran mayoría de LED UV que están comercialmente disponibles emiten una longitud de onda más larga que es menos efectiva para volver quitar la capacidad infecciosa del virus.

9. El tipo más común de fuente de radiación son las lámparas de mercurio de baja presión, que emiten una fracción significativa de esta radiación con una longitud de onda a 253.7 nm.

10. En instalaciones sanitarias, puede esperarse que los sistemas de radiación UV-C sean parcialmente efectivos para reducir la transmisión viral. En estos, un luminario que contiene una fuente que genera radiación UV-C es montado sobre una superficie por encima de la cabeza y la radiación UV-C es dirigida hacia el aire superior del cuarto, lo que genera que haya un cambio de equivalencia de aire por hora.

Este artículo es una traducción parcial del artículo Ten Facts about UV Radiation and COVID-19 de Kevin W. Houser publicado por Leukos. Para consultar la fuente original visita el sitio de publicaciones de IES.

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